20 años del PROIFED: Cinco aportes fundamentales a la educación a distancia

Andrea Melissa Mora Umaña https://orcid.org/0000-0001-8005-2406 mmora@uned.ac.cr Coordinadora, Programa de Investigación en Fundamentos de Educación a Distancia, Universidad Estatal a Distancia

Este año, el Programa de Investigación en Fundamentos de Educación a Distancia (PROIFED) de la UNED celebra dos décadas de vida. Veinte años investigando, cuestionando y construyendo los cimientos de una modalidad que, a menudo, es reducida a su dimensión técnica.

Pero si algo ha definido el camino del PROIFED es una convicción profunda: la educación a distancia solo tiene sentido si pone a la persona en el centro. Y poner a la persona en el centro exige, ante todo, una capacidad que hemos cultivado como principio el pensamiento crítico. No como eslogan, sino la valentía de preguntarnos una y otra vez qué estamos haciendo, para quién y por qué. Como el compromiso de sostener que lo humano no es un adorno en la educación a distancia, es su fundamento.

Hoy, en nuestro vigésimo aniversario, compartimos cinco aportes que han guiado nuestro caminar. Cada uno es, en el fondo, una pregunta crítica que nos hemos negado a dejar de hacer.

  1. El aporte de la confianza: educar a distancia es creer en el otro

Durante mucho tiempo, la educación a distancia operó bajo el signo de la sospecha. ¿El estudiante realmente aprende si no lo estamos viendo? ¿El investigador realmente produce si no está frente a nosotros?

Pero ¿y si el problema no es el estudiante, sino nuestros sistemas de desconfianza? Esta pregunta nos permitió construir una base radicalmente distinta sobre la confianza. Hemos defendido que evaluar no es vigilar, sino acompañar. Que el conocimiento no se valida desde el miedo, sino desde el encuentro. Cuando un investigador principiante o un estudiante es acogido en lugar de filtrado, la educación a distancia deja de ser una modalidad vigilada y se convierte en una verdadera comunidad de aprendizaje.

2. El aporte de la compañía: nadie aprende verdaderamente solo

Uno de los grandes riesgos de la educación a distancia es el aislamiento. La distancia física puede transformarse, si no tenemos cuidado, en distancia humana. El estudiante frente a una pantalla o un libro, el investigador encerrado en sus datos no está solo del todo y requiere ser acompañado.

Pero ¿la virtualidad nos aísla por naturaleza o hemos diseñado entornos que fomentan el aislamiento? Esta pregunta nos permitió levantar la bandera de la compañía. La excelencia académica no se construye en soledad. Detrás de cada investigación y de cada asignatura hay una persona que necesita ser vista, escuchada y acompañada. Hemos trabajado para que la educación a distancia sea, ante todo, un acto de convivencia.

3. El aporte de la integralidad: aprendemos con todo lo que somos

La educación a distancia se diseñó como si el aprendizaje fuera un proceso puramente intelectual, y el cuerpo, las emociones, la historia personal quedaban al margen.

¿Realmente podemos separar la mente del cuerpo? ¿El conocimiento se construye sin emoción? Estas preguntas nos permitieron defender la base de la integralidad. Hemos investigado cómo el aprendizaje es siempre encarnado, incluso frente a una pantalla, nuestro cuerpo está presente. La cognición no flota en el aire; es contextual, sensible y vivida. Hemos indagado en la vida afectiva, la tecnología puede erosionar la empatía o fortalecerla. Veinte años después lo tenemos claro: no formamos mentes, formamos personas enteras.

4. El aporte del propósito: la tecnología al servicio de lo humano

La irrupción de la Inteligencia Artificial ha traído preguntas incómodas. ¿La IA reemplazará al docente? ¿La tecnología deshumanizará aún más la educación?

Esto nos llevó a preguntarnos: ¿quién define el lugar de la tecnología? ¿El mercado, la inercia o nosotros, con criterio pedagógico y ético? Esta pregunta nos ha permitido ofrecer una brújula ética, en la cual la tecnología nunca es un fin, siempre es un medio. Hemos defendido que la IA no debe concebirse como un sistema que reemplaza al docente, sino como una herramienta que aumenta su potencial humano, liberándolo para lo verdaderamente insustituible, acompañar, inspirar, comprender y consolar.

5. El aporte de la apertura: el conocimiento es un bien común

La educación a distancia nació con una promesa hermosa, democratizar el saber, hacerlo accesible a quienes la presencialidad excluye. Sin embargo, esa promesa no siempre se cumple.

¿Estamos realmente democratizando el conocimiento o solo ampliando el mercado educativo? Esta pregunta nos ha permitido defender que el conocimiento puede y debe narrarse de muchas formas. No hay un único lenguaje para hacer ciencia. La diversidad cultural, cognitiva y lingüística no es un obstáculo, sino es un valor que debemos celebrar. Hemos tejido redes más allá de las fronteras, convencidos de que los problemas educativos no entienden de países y las soluciones tampoco.

Celebrar veinte años no es mirar atrás con nostalgia. Es reconocer un camino recorrido para proyectar el futuro con más convicción. El PROIFED cumple dos décadas con la certeza de que la educación a distancia del futuro no será mejor por sus plataformas, sino por su humanidad. No dependerá de la Inteligencia Artificial que incorpore, sino de la capacidad de acompañar, de confiar, de acoger, de integrar y de abrirse al mundo.

Pero, sobre todo, cumplimos veinte años con la convicción de que el pensamiento crítico es el alma de todo lo que hacemos. En un mundo que premia las respuestas rápidas, nosotros seguimos haciendo preguntas. En una época que idolatra la tecnología, nosotros seguimos preguntando por lo humano.

Gracias a quienes han caminado con nosotros estos veinte años. Sigamos construyendo, juntos, una educación a distancia con alma y con pensamiento crítico.

Referencias

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Durán, M.M.; Piedra-García, L.A. y Mora-Umaña, A.M. (2023). Cerebros cooperadores. Empáticos pero desvinculados. En. S. Uceda-Gutiérrez; M. Donoso-Gonzales y M. Reiriz-Rojas (Comp.). Perspectivas psicobiológicas y pedagógicas del aprendizaje y la atención: aportes a la neurociencia educativa (pp. 95-118). Civitas.

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Piedra-García, L.A., Mora-Umaña, A.M., Morúa-Saboría, M.A., Barrientos, M., Abarca-Chinchilla, A.M. y Segreda-Mena, L. (2021). Sistema de Áreas de investigación del Programa de Investigación en Fundamentos de la Educación a Distancia. PROIFED-UNED. Inédito.

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