Andrea Melissa Mora Umaña, Coordinadora Programa de Investigación en Fundamentos de Educación a Distancia (PROIFED).
El presente documento tiene como objetivo aportar elementos de reflexión al debate en curso sobre la reforma al Reglamento Estudiantil, así como sobre los modelos de evaluación y organización académica que subyacen a nuestra práctica institucional. Estas reflexiones se enmarcan en la misión del PROIFED de generar conocimiento en el campo de la Educación a Distancia (EaD) y contribuir a la mejora continua de nuestra universidad.
En este momento de reforma normativa es una oportunidad para preguntarnos si los cambios que estamos implementando responden a una transformación profunda de nuestra cultura educativa o si, por el contrario, se limitan a actualizar instrumentos que perpetúan modelos pedagógicos del siglo pasado.
- Observaciones a la reforma del Reglamento Estudiantil
El nuevo Reglamento General Estudiantil se encuentra en una fase avanzada de discusión. No obstante, desde el PROIFED quisiera llamar la atención sobre un riesgo presente en el proceso de reforma: el de trasladar el enfoque punitivo y administrativo del reglamento anterior al nuevo articulado.
Un reglamento estudiantil debería ser, ante todo, un instrumento que:
- Motive el desarrollo integral del estudiante.
- Proponga formas de ser y formas éticas de relacionarse con el conocimiento, los pares y la institución.
- Construya pensamiento crítico desde la relación pedagógica que establecemos con el estudiante.
- Favorezca procesos formativos en lugar de sellar procedimientos administrativos.
En la actualidad, existe una tendencia a colocar como punitivos todos los procesos que deberían ser formativos. El reglamento no debe ser una carta donde se sancionan infracciones y se contabilizan plazos, sino una guía ética del acompañamiento, que proteja el derecho a equivocarse y a volver a intentarlo. Si la reforma mantiene la lógica punitiva, estaremos desaprovechando una oportunidad única para repensar la relación universidad-estudiante.
2. La evaluación y los modelos académicos: más allá del cuatrimestre
Los sistemas de evaluación y la organización por cuatrimestres responden a una lógica industrial del tiempo que prioriza el cumplimiento administrativo sobre la comprensión genuina. El pensamiento crítico, esa capacidad tan mencionada y tan poco cultivada, no surge por acumulación de contenidos, sino por tiempo para la duda, la equivocación, la reelaboración y sobre todo la retroalimentación. Ese tiempo es justo lo que las estructuras modulares y las evaluaciones sumativas no permiten.
Desde la perspectiva de la educación a distancia, que es el sello identitario de la UNED, resulta aún más paradójico mantener estructuras rígidas. La flexibilidad temporal y espacial que caracteriza a la educación a distancia debería traducirse también en flexibilidad curricular y evaluativa. De lo contrario, estamos utilizando tecnologías de comunicación para reproducir un modelo presencial trasladado al entorno virtual.
3. Hacia modelos basados en habilidades y conocimientos específicos
Frente a este diagnóstico, el PROIFED considera necesario explorar, al menos como horizonte institucional, modelos de organización del aprendizaje basados en habilidades y conocimientos específicos demostrables, en lugar de unidades de tiempo fijo. Esto implicaría:
- La desaparición del cuatrimestre como unidad de organización del aprendizaje: el estudiante avanzaría cuando demuestre dominio, no cuando cumpla horas.
- Un mapa de habilidades y competencias: cada programa se organizaría en función de las capacidades a desarrollar, no en función de la cobertura de contenidos.
- Formatos flexibles: talleres intensivos, proyectos de larga duración, estudio autodirigido con mentoría, prácticas inmersivas.
- Evaluación por desempeño: el estudiante solicita ser evaluado cuando está listo, con derecho a la retroalimentación y a nuevos intentos sin penalización burocrática.
- Microcredenciales acumulables: cada habilidad dominada se certifica, y el título final se obtiene al demostrar el conjunto completo.
Este modelo no es una utopía. Existen experiencias en universidades innovadoras que han avanzado en esta dirección. Lo que falta es la voluntad de romper con la inercia de los calendarios, las acreditadoras y la idea decimonónica de que aprender es, ante todo, cumplir tiempos.
4. El papel de la inteligencia artificial
Las discusiones actuales sobre la incorporación de la inteligencia artificial en los procesos educativos suelen partir de un error de enfoque: se trata de adaptar la IA para que funcione dentro de los moldes existentes (cuatrimestres, evaluaciones estandarizadas, rúbricas fijas). Desde el PROIFED consideramos que este enfoque es profundamente conservador.
La IA debería ser un aliado para:
- Personalizar trayectorias de aprendizaje.
- Detectar obstáculos cognitivos tempranamente.
- Liberar tiempo humano para el diálogo socrático, la mentoría y el pensamiento colectivo.
- Potenciar los procesos metacognitivos por su potencial de inteligencia extendida.
- Eliminar la evaluación punitiva y la lógica del cumplimiento.
Si seguimos forzando la IA a simular que nada ha cambiado, estaremos desaprovechando su potencial transformador y, peor aún, reforzando las estructuras que necesitamos superar.
5. El desarrollo de capacidades cognitivas por encima de los contenidos
La universidad sigue organizada en función de los contenidos: listados de temas que hay que cubrir, libros que hay que leer, fechas que hay que cumplir. En un mundo donde cualquier información está a un clic de distancia, lo relevante ya no es qué se sabe, sino cómo se piensa, cómo se relaciona, cómo se duda y cómo se construye sentido nuevo.
Las capacidades cognitivas urgentes y sistemáticamente ignoradas incluyen:
- Pensamiento crítico situado (aplicado a problemas reales).
- Metacognición (saber cómo aprendemos y cómo regulamos nuestro propio aprendizaje).
- Transferencia (usar lo aprendido en contextos muy distintos a los de enseñanza).
- Tolerancia a la ambigüedad (manejar problemas sin una solución única).
- Creatividad propositiva (no decorativa, sino funcional).
- Cognición extendida
Ninguna de estas capacidades se evalúa con un examen cuatrimestral ni se fomenta con un reglamento punitivo.
Por todo lo expuesto, el PROIFED solicita respetuosamente a las autoridades y quienes coordinan le reforma que:
- Eliminar o reducir el enfoque punitivo de los procesos formativos.
- Incorporar principios de evaluación formativa, con derecho a la equivocación y a la reevaluación sin sanciones administrativas. Promoviendo una universidad más encarnada.
- Proponer un capítulo específico sobre las responsabilidades éticas de la universidad con el estudiante (y no solo las obligaciones del estudiante).
- Iniciar una discusión institucional sobre la pertinencia de avanzar hacia modelos de organización académica basados en habilidades y conocimientos específicos demostrables, sin cuatrimestres fijos y romper con las lógicas industriales del siglo XIX. Explorar los escenarios prospectivos de la sociedad.
- Fortalecer la comisión de microcredenciales que estudie experiencias internacionales de educación basada en competencias y microcredenciales, evalúe su viabilidad en el contexto de la UNED y los escenarios de transformación y aplicación.
- Fortalecer la Red Facilitadora de Acreditación de Aprendizajes por Experiencia (REFACE) para generar espacios diversos y flexibles para acreditar aprendizajes por experiencias.
- Revisar las políticas de incorporación de inteligencia artificial en los procesos de enseñanza, evaluación y aprendizaje, asegurando que su implementación responda a principios pedagógicos transformadores y no meramente adaptativos.
La UNED tiene una oportunidad única con esta reforma. Desde el PROIFED, nos ponemos a disposición de las autoridades universitarias y de las instancias que se determinen para ampliar estas reflexiones, participar en mesas de trabajo y contribuir con la investigación y el análisis que nuestra misión institucional nos exige.
No desperdiciemos esta oportunidad actualizando un reglamento y unas prácticas que, en el fondo, siguen siendo los mismos de siempre.



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