Itzel Edith Álvarez Soto, Instituto Tecnológico de Morelia, México. l23121219@morelia.tecnm.mx. Heber Alexander González Álvarez, Instituto Tecnológico de Morelia, México. l23121217@morelia.tecnm.mx. Melissa Nicole Jarkin Grave, Universidad de Guadalajara, México. melissa.jarkin2977@alumnos.udg.mx. Richard Gutierrez Cuesta, Universidad Hispanoamericana, Costa Rica. richard.gutierrez0647@uhispano.ac.cr
En la educación superior, aprender matemáticas y estadística no significa únicamente resolver ejercicios en clase. Para estudiantes de Ingeniería Industrial, estos conocimientos representan una base para interpretar información, analizar problemas y tomar decisiones con mayor claridad. Sin embargo, antes de proponer mejoras en el aprendizaje, es necesario conocer cómo se encuentran esos fundamentos en la población estudiantil.
A partir de una experiencia académica desarrollada con el asesor de investigación, se aplicó un diagnóstico cuantitativo a estudiantes de Ingeniería Industrial de la Universidad Hispanoamericana. El propósito fue observar, a partir de datos, el nivel de dominio en áreas como lógica matemática, álgebra, probabilidad y estadística. Más que calificar a los estudiantes, el interés principal fue generar información que permitiera reflexionar sobre el proceso formativo.
Este tipo de diagnóstico permite pasar de una percepción general del aprendizaje a una mirada más organizada y basada en evidencia. En ese sentido, la investigación cuantitativa resulta útil porque ayuda a recopilar y analizar información numérica para comprender fenómenos educativos y apoyar la toma de decisiones académicas (Hernández Sampieri & Mendoza Torres, 2018).
El diagnóstico se aplicó con un enfoque académico y anónimo, buscando observar el dominio de fundamentos cuantitativos sin convertirlo en una calificación individual. Las áreas consideradas fueron lógica matemática, álgebra, probabilidad y estadística, ya que forman parte de la base necesaria para interpretar información y enfrentar problemas durante la formación universitaria.
A partir de la información procesada, se obtuvo una muestra de 78 estudiantes. El promedio global de aciertos fue de 65.5%, lo que ubica el desempeño general en un nivel intermedio. Al clasificar los resultados, 39.7% de los estudiantes se ubicó en nivel medio, 33.3% en nivel bajo y 26.9% en nivel alto. Estos datos muestran que existen bases cuantitativas presentes, pero también áreas que requieren fortalecimiento.
Al revisar las dimensiones evaluadas, lógica matemática presentó el promedio más alto, con 68.6% de aciertos. En contraste, álgebra obtuvo el resultado más bajo, con 62.8%. Probabilidad y estadística alcanzaron un promedio de 65.2%, lo que refleja un dominio intermedio en contenidos relacionados con la interpretación de datos y el razonamiento bajo incertidumbre. Desde la estadística descriptiva, estos porcentajes permiten resumir el comportamiento general de los resultados y facilitar su interpretación académica (Triola, 2018).
También se observó una diferencia entre los cursos participantes. Cálculo II obtuvo un promedio de 60.3%, Ecuaciones Diferenciales 62.1%, Álgebra Lineal 66.3% y Métodos Numéricos 73.3%. Esta tendencia permite reflexionar sobre cómo los fundamentos cuantitativos pueden fortalecerse conforme avanza la trayectoria académica. Más que señalar errores individuales, el diagnóstico permite abrir una conversación sobre el aprendizaje. Uno de los principales aprendizajes de esta experiencia fue comprender que los datos no solo sirven para medir, sino también para orientar decisiones académicas, reconocer necesidades de acompañamiento y pensar en estrategias de mejora dentro del proceso formativo.
El diagnóstico cuantitativo permitió observar que los fundamentos matemáticos y estadísticos pueden analizarse no solo como contenidos de clase, sino como parte de un proceso formativo que requiere seguimiento y mejora. Los resultados muestran un desempeño general intermedio, lo que representa una oportunidad para fortalecer áreas específicas sin reducir el análisis a una calificación individual.
Uno de los principales aprendizajes de esta experiencia fue reconocer el valor de los datos en el ámbito educativo. Medir no significa únicamente obtener números, sino interpretar información para comprender mejor el aprendizaje, identificar necesidades académicas y promover decisiones más fundamentadas. En este sentido, el diagnóstico se convierte en una herramienta para reflexionar, mejorar y acompañar de manera más efectiva la formación universitaria.
Referencias
Hernández Sampieri, R., & Mendoza Torres, C. P. (2018). Metodología de la investigación: Las rutas cuantitativa, cualitativa y mixta. McGraw-Hill Education.
Triola, M. F. (2018). Estadística. Pearson.



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