Por Anahí Yireth Pérez Campos, correo electrónico: anahi.perez@uned.cr. Estudiante de Licenciatura en la Enseñanza de las Ciencias Naturales, Universidad Estatal a Distancia (UNED).
A menudo pensamos que la investigación y el conocimiento surge solo de universidades o institutos especializados, de la mano de personas con amplia experiencia, grados académicos superiores, mayores posibilidades económicas e infraestructura. Por lo tanto, rara vez se concibe que desde la realidad de un aula puede realizarse este proceso, sin detenernos a considerar que cada educador posee la capacidad de convertirse en un investigador.
Desde la situación docente “en algunos casos su práctica se ha visto limitada porque no existen las garantías para que se pueda desempeñar de forma autónoma sino al contrario se ha centrado en impartir o transmitir conocimientos” (Martínez et al., 2022, p.120). Esto ha provocado la normalización de un rol profesional pasivo, donde el cuerpo docente suele limitarse a impartir lecciones, calificar tareas, exámenes y en ocasiones, integrar alguna herramienta tecnológica o estrategia innovadora.
Como educadores, nos encontramos en contacto constante con la diversidad de estudiantes, colegas, recursos y particularidad de cada centro educativo. Este escenario lleno de datos es un gran punto de partida al ofrecer los insumos necesarios para poder realizar investigación, sin embargo, la mayoría de los y las docentes no investiga ni publica, lo que genera la perdida de información valiosa para la sociedad.
En las aulas se encuentra gran variedad de fuentes de información, a partir de estos insumos y mediante la observación, el profesional debe adoptar una postura reflexiva para transformar las situaciones cotidianas en objetos de estudio. Por ejemplo: ante la escasa participación estudiantil en las actividades escolares, en lugar de reaccionar con frustración y asumir por intuición que se debe al desinterés, puede más bien actuar con curiosidad analítica. Esto le permite documentar la realidad mediante evidencias, examinar las causas subyacentes, ajustar sus estrategias y valorar la efectividad de las modificaciones implementadas.

Figura 1
El docente-investigador en las aulas más allá del rol tradicional
Nota. Imagen generada por ChatGPT en 2026. Descripción proporcionada por el usuario.
De este modo, el profesional docente puede comprender que el saber pedagógico no proviene exclusivamente de las universidades o del ministerio, sino que se construye directamente de la interacción real con el estudiantado. Ahora bien, ¿Por qué es relevante todo esto? Es fundamental ya que facilita la comprensión de un entorno cada vez más dinámico y tecnificado; además contribuye a perfeccionar la actividad docente, interpretar los contextos particulares, verificar la efectividad de metodologías aplicadas e introducir mejoras que beneficien a otros actores educativos.
Las experiencias pedagógicas ya sea en una escuela unidocente rural con recursos limitados o en una institución urbana dotada de tecnología de punta, sus aportes son igualmente valiosos. Sin embargo, más allá de presentar un escenario inspirador, es necesario señalar las condiciones desfavorables que enfrenta el profesorado para investigar, como la falta de espacios institucionales destinados a este fin.
Esas barreras obstaculizan el desarrollo de la indagación y la generación de nuevo conocimiento. Además, por lo general, las instituciones “cuando tiene docentes investigadores no sabe aprovecharlos y cuando este obtiene resultados en sus investigaciones tampoco sabe qué hacer con ellos” (Martínez et al., 2022, p.121).
Esta es la realidad del docente investigador: un entorno rico en datos, insumos y escenarios para explorar, pero caracterizado por el escaso apoyo y el desconocimiento sobre como concretar este proceso. Cierro esta entrada con un llamado a la acción: investiguemos no solo para acumular teoría, sino para generar conocimiento transformador que impacte nuestra realidad y la sociedad.

Figura 2
Importancia de investigar en las aulas
Nota. Imagen generada por ChatGPT en 2026. Descripción proporcionada por el usuario.
Referencia:
Martínez, J., Puerto, P y Présiga, C. (2022). El docente investigador como factor de transformación de la sociedad: reflexión sobre su papel en la construcción de saberes, su propia práctica y la construcción de redes de conocimiento. Revista Oratores, (17), 117-126. https://revistas.umecit.edu.pa/index.php/oratores/article/view/697/1599
Anexo 1:
Vídeo “La investigación en el aula”
En este se presenta una breve entrevista (2:42min) a la Dra. Esperanza Herrera, Coordinadora académica del IPLAC de Cuba-Maestrías Internacionales acerca de la importancia de investigar en las aulas.


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